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30 ago 2017, a las 13:25 h
PERSONAS LGBTI EN EL CARIBE COLOMBIANO Diversidad en medio de la diversidad

POR FRANCISCO GIRALDO JARAMILLO*

BOGOTÁ

Una de las tareas pendientes de la sociedad colombiana es dirigir la mirada hacia las especificidades de cada región y aprender a leer sus propias realidades. ¿Cómo se explica, por ejemplo, que el Caribe colombiano, una de las regiones más apreciadas y reconocidas por su diversidad cultural, sea también la región con mayor resistencia hacia la diversidad sexual y el mayor índice de violencia contra las personas LGBTI? Muchos de los casos de violencia sufrida por esta población en el Caribe obedecen a dinámicas del conflicto armado interno, pero muchos otros solo se pueden explicar a la luz de la complejidad cultural y social de esta zona del país.

No se puede desconocer, sin embargo, el impacto positivo que ha tenido la Ley de Víctimas 1448 de 2011, la cual reconoce que el conflicto armado tuvo un impacto diferencial en la vida de las personas de los sectores sociales LGBTI. Con base en eso fue pionera a la hora de establecer registros, propiciar la memoria específica y formular directrices de política publica en atención y reparación especifica a esta población. Aunque, claro, aún falta mucho trecho por recorrer, en gran parte porque la Ley de Víctimas es una de las pocas garantes de los derechos LGBTI en el país.

La Corporación Caribe Afirmativo lleva ocho años trabajando en la región Caribe: no solo visibilizando a la población LGBTI y luchando por la garantía de sus derechos, sino recolectando información y generando insumos para comprender lo LGBTI en un contexto tan complejo y rico como el caribeño.

¿Cómo y cuándo nace Caribe Afirmativo?

Caribe Afirmativo nace oficialmente a principios de 2009 por un hecho concreto. A inicios de 2007 fue asesinado Rolando Pérez, un ciudadano cubano, profesor universitario, que vivía en Cartagena y que dirigía un programa radial en el que hablaba de temas de diversidad sexual y se presentaba públicamente como un hombre gay. Hacia finales de 2006 fue víctima de una amenaza y se le exigió que dejara de transmitir su programa. Rolando hizo caso omiso, y el 23 de febrero de 2007 fue encontrado sin vida en su apartamento. El entonces Comandante de Policía de Cartagena, al enterarse de que la víctima era un hombre gay, se refirió a los hechos en términos profundamente discriminatorios y despectivos que fueron, incluso, registrados por la prensa. Dos años después, en febrero de 2009, varios amigos de Rolando creamos Caribe Afirmativo con el fin de hacer mayor presión para que su asesinato no quedara en la impunidad. Pero muy pronto reparamos en que la situación general de derechos humanos de personas LGBTI en la región Caribe era alarmante, y decidimos constituirnos como una organización que lucharía por el reconocimiento y el respeto de los derechos de las personas LGBTI en toda la región.

¿Cuáles son los mayores desafíos que Caribe Afirmativo ha tenido que enfrentar a la hora de trabajar sobre y con el sector LGBTI en la región Caribe?

Tenemos tres desafíos principales. El suroccidente de la región Caribe es profundamente afrodescendiente, y el nororiente, profundamente indígena. En las culturas afro e indígena, la pregunta sobre la diversidad sexual ha estado ausente y sus cosmovisiones establecen los roles de hombres y mujeres a partir del sexo biológico o de la determinación cultural del género. Entonces, cuando hemos querido proponer las agendas LGBTI, nos hemos encontrado con resistencias en los grupos palenqueros en los que es inconcebible que un hombre afrodescendiente tenga una orientación sexual no heterosexual, porque piensan que eso iría contra la cultura palenquera. También nos hemos encontrado con resistencias en las comunidades indígenas que sienten que, por ejemplo, la masculinización de un hombre trans está desafiando los estados naturales de su cosmovisión. Esta diversidad cultural nos plantea preguntas en ese sentido, pero también, en cuanto a que encontramos personas afro e indígenas abiertamente LGBTI que nos han exigido preguntarnos por la diversidad sexual y las identidades de género más allá de lo LGBTI. Entonces, el primer desafío es la pregunta por la agenda de ellos en el contexto caribeño, que no se restringe a la agenda urbana del matrimonio, de la adopción o de la identidad de género, sino que abarca temas culturales en términos de costumbres y tradiciones.

El segundo desafío es el tema del desarrollo. Hay un imaginario social que sostiene que las personas LGBTI tienen su vida resuelta (que tienen un ingreso económico fijo, cierta estabilidad laboral y educación superior) y, de hecho, esa es la situación de muchas personas de estos sectores en los centros urbanos. Pero no de todas. También hay personas LGBTI pobres, desempleadas y que no tienen acceso a la educación. Sin embargo, en el Caribe colombiano hemos encontrado una profunda correlación entre diversidad sexual y pobreza. Por ejemplo, ser mujer lesbiana o bisexual en el Caribe colombiano es sinónimo de ser desempleada: nadie la va a emplear, y si la emplea, le pide que oculte su orientación sexual. Y ese es el segundo reto: conseguir que ser persona LGBTI sea sinónimo de vida digna y no de vida precaria.

El tercer desafío es la territorialización. Si bien en ciudades como Bogotá o Medellín una mujer puede ir tranquilamente en el espacio público tomada de la mano de otra mujer, a medida que se aleja de la ciudad y se acerca a la periferia rural, esta escena se hace cada vez más difícil. A pesar de que nos asiste un mismo cuerpo legislativo, en la periferia pareciera que el factor cultural se impone frente al respeto de los derechos de las personas. Y esto se termina traduciendo en que muchas personas de las regiones, cuando se asumen abiertamente LGBTI, creen que el siguiente paso es irse hacia las ciudades o fuera del país. Entonces, el gran reto que enfrentamos es tener territorios que respeten y reconozcan la dignidad de las personas LGBTI.

 
 

¿Cuál es, según su percepción y experiencia, la problemática más importante de la población LGBTI en la región Caribe?

La mayor dificultad que afrontan las personas LGBTI en la región Caribe es la dificultad de ejercer liderazgo. Durante muchos años, los actores del conflicto acá practicaron prohibiciones de visibilización de estas personas, prácticas que aún perviven. Hoy todavía circulan panfletos que prohíben expresamente a las personas ser afeminadas u homosexuales y amenazan con matarlas. Pero las personas LGBTI también padecen presiones sociales y culturales. Es que la idiosincrasia de la cultura caribe es en gran medida fruto de la tradición afrodescendiente venida a las Américas por la esclavitud. Es una cultura ampliamente machista y homofóbica. Si se mira un mapa, en casi todos los países del Caribe se penaliza y castiga la homosexualidad. Ciudades como Cartagena, Riohacha o Maicao pueden tener mayor afinidad cultural con estos países que con el resto del territorio colombiano. Eso explica que, a pesar de que en Colombia sea un delito discriminar a las personas LGBTI, en el Caribe la cultura haya permitido mantener prácticas de violencia soterradas hacia ellos.

¿Qué efectos tuvo el conflicto armado sobre la población LGBTI en la región Caribe?

Nosotros hicimos una investigación específica sobre ese tema. Puntualmente identificamos cuatro hechos victimizantes que afectaron a la población LGBTI en el marco del conflicto armado. El primero tiene que ver con homicidios. El segundo tiene que ver con violencia sexual: actores del conflicto armado sometieron sobre todo a mujeres lesbianas y trans a violencia sexual en razón de su orientación sexual o de su identidad de género. En tercer lugar, la persecución y amenaza. Y el cuarto hecho victimizante fue el desplazamiento forzado: el 67 % de las víctimas LGBTI del conflicto armado en el Caribe son víctimas de este hecho, sobre todo mujeres trans y hombres gays.

Según su experiencia en la región Caribe, ¿qué tantas garantías le ofrece el Acuerdo de Paz alcanzado entre las Farc y el gobierno colombiano a la población LGBTI?

Caribe Afirmativo participó activamente en la mesa de negociación entre las Farc y el gobierno colombiano, y está asistiendo como organización invitada a los diálogos preliminares con el ELN. Sentimos que la construcción de paz es una oportunidad para desatrasar el déficit de derechos de las personas LGBTI. Si bien el conflicto armado no es la única afectación contra las ellas, sí nos hizo más difícil la vida, no solo a las personas de estos sectores, sino a quienes hacemos activismo LGBTI. El mensaje que les damos a las Farc y al ELN, y también al gobierno, es que para que la paz sea efectiva y completa, no basta con silenciar las armas y desmovilizar a los armados, sino que hay que eliminar cualquier expresión de violencia. Discriminar, excluir, ser homofóbico o tener violencia prejuiciosa contra una persona por su orientación sexual o su identidad de género es ejercer violencia.

¿Qué avances ha visto usted en cuanto al respeto y a la garantía de derechos de la población LGBTI en los últimos años?

Hemos visto dos tipos de avances. Uno, de la sociedad civil. Antes, cuando se quería hablar de diversidad sexual en el Caribe colombiano había que traer a gente de Bogotá, de Medellín o de Cali. Ahora que estamos en el mes del orgullo gay, es visible cómo la sociedad de la región Caribe está empoderada: tenemos marchas LGBTI en los ocho departamentos de la región, activismo, investigación desde las universidades y movilización social. Hoy, a pesar de las adversidades, contamos con liderazgos muy fortalecidos en la región que han planteado importantes agendas que se están empezando a concretar. El segundo avance tiene que ver con los gobiernos locales. Si bien hay mucho por hacer, hay que decir que ya hay varios entes territoriales en la región Caribe que tienen políticas públicas LGBTI de obligatorio cumplimiento. En lo institucional también se han visto avances importantes: hoy contamos con mucho más apoyo de la Fiscalía y de la Defensoría.

 

Pero hay un logro que aún no hemos alcanzado y que es por el que Caribe Afirmativo trabaja todos los días: la transformación de los imaginarios sociales. Las últimas encuestas de Ciudades Cómo Vamos en el Caribe revelan que más del 50 % de los ciudadanos rechaza a los vecinos cuando estos son LGBTI. En la última encuesta demográfica de Planeación Nacional, el Caribe colombiano aparece como la región donde hay más resistencia de las familias para reconocer y acompañar a miembros que son abiertamente LGBTI. Es decir, el sueño de Caribe Afirmativo es poner nuestro granito de arena para que la cultura caribe, sin perder su riqueza y su diversidad, empiece a reducir los niveles naturalizados de discriminación y de prejuicio.

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