6.1.2016 Nuestros últimos Reyes Magos
El Latido

6.1.2016 Nuestros últimos Reyes Magos

...y llegaron los Reyes magos cargados de regalos. A casa solo vino uno, con su paje, eso sí, y tú, asustada, no parabas de llorar, así que el Rey Mago pasó de ti y se acercó a la abuela Dorita, metió la mano en su saco y sacó una muñeca sentada en un balancín, la muñeca sostenía un bebé en su regazo, y accionando un pequeño interruptor el balancín se movía mientras sonaba una nana. Te callaste de repente, con aquella cara, que sin palabras decía que la niña eras tú y que esa muñeca debía ser para ti, que el Rey Mago se había confundido...(SEGUIR LEYENDO,..)

María Betanzos | 7 ene 2020

...Y llegaron los Reyes magos cargados de regalos. A casa solo vino uno, con su paje, eso sí, y tú, asustada, no parabas de llorar, así que el Rey Mago pasó de ti y se acercó a la abuela Dorita, metió la mano en su saco y sacó una muñeca sentada en un balancín, la muñeca sostenía un bebé en su regazo, y accionando un pequeño interruptor el balancín se movía mientras sonaba una nana. Te callaste de repente, con aquella cara, que sin palabras decía que la niña eras tú y que esa muñeca debía ser para ti, que el Rey Mago se había confundido. Pero no, no se había confundido, esa muñeca era el primer juguete que tu abuela recibía de los Reyes en toda su vida. Para ti hubieron otras muñecas, y un coche todo terreno, dirigido mediante un mando con cable, que el abuelo Alfonso "maqueo" antes de que te lo trajeran los Reyes, le puso luces, una bocina y todo funcionaba mediante el mando. En nuestra casa los juguetes no tenían sexo, y lo mismo habían coches que muñecas, un fornido Geiperman, que una cursi Barbie. Un castillo, un juego de quimica, un microscopio, un telar y sobre todo libros, muchos libros. Siempre te decía que si creías se haría realidad, y si creías todo sería real. Me equivoqué, no todo en lo que creemos se hace real, creíamos en una vejez juntas, pocos días antes de que "eso" te asesinase, me decías que ya sabías como terminariamos tú y yo, viejas y juntas, me equivoqué Cris, no todo en lo que creemos se hace realidad, no íbamos a terminar viejas y juntas, te quedaban pocos días de vida cuando me lo decías, y ya, Cris, no habrán más días de Reyes, no habrán más roscos de Reyes con relleno de trufa, ese que tanto te gustaba y yo odiaba. Hemos muerto Cris, las dos hemos sido asesinadas, tu cuerpo está bajo una fría tumba, el mío está bajo el frío del dolor de estar muerta y seguir respirando. Te amo mi vida. Otro día menos.

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