EL SOL DE MARÍA
El Latido

EL SOL DE MARÍA

Gracias María, por tu ejemplo incontestable, monumental y, al mismo tiempo, cercano. Actuar por justicia, más que por venganza; y también por evitar situaciones y daños inimaginables, al mismo tiempo que los estás sufriendo… Actuar por y con la solidaridad, entereza, empatía, y valentía que le estás echando; eleva el listón de lo humano a la altura que siempre tuvo y tiene...

Israel Buendia | 11 nov 2018

Pocas veces se ve tan claro. Por eso, tan bien hay que decirlo.

Cuando la empatía funciona a presiones tan altas, es cuando la grandeza de una persona, se torna tan solemne y desbordante… O, sencillamente, presente… Y repito, grandeza forjada a temperaturas y martillazos que mejor no sentir de cerca -ni de lejos- nunca.

Cuando “valores” como la solidaridad, la dignidad, lo justo y el firme compromiso con la verdad, se hacen visibles en la actitud de una persona; sólo queda quitarse el sombrero y ad-mirarla con el silencio y el absoluto respeto que merece. Gracias, María, por tu grandeza y entereza, siempre…

Ejemplos como éstos, ocurren, aunque parezca mentira, cada día. Y no en vano forman ese corpus esencial, esa maestría tan intrínseca e inmanente a lo humano y a lo vivo: sí, eso que nos gustaría creer de nosotras mismas y de las demás personas, sin peros, ni “e-videncias” en contra (que las hay, a día de hoy).

Y después de esta pequeña parrafada introductoria, hablamos, ahora, por fin, de María: lo que más importa, y ha motivado estas palabras, por difícil que haya sido encontrarlas.

Gracias María, por tu ejemplo incontestable, monumental y, al mismo tiempo, cercano.

Actuar por justicia, más que por venganza; y también por evitar situaciones y daños inimaginables, al mismo tiempo que los estás sufriendo… Actuar por y con la solidaridad, entereza, empatía, y valentía que le estás echando; eleva el listón de lo humano a la altura que siempre tuvo y tiene, por más que nos empeñemos en denigrarlo con nuestros miedos y mediocridades.

Dejemos de mirar para otro lado. Siempre tenemos una oportunidad, aquí y ahora. Tan cerca, que a veces no la vemos, empeñados en “llegar lejos”…

Sí, somos todas y cada una de nosotras, la clave, la llave y la semilla de aquello que tan afanosamente buscamos “ahí fuera”...

Si es posible actuar como María, es una realidad innegable y latente nuestra increíble capacidad de construir juntos, desde ahí, una manera de vivir y convivir, sencillamente, más humana.

Gracias a todas las personas que han estado cerca, de una forma u otra. Abrazos inmensos a la familia.

Gracias a todas, por hacer eco de este ejemplo de tan digna y humanizadora condición.

Gracias María, por representar aquello que nada ni nadie nos podrá arrebatar jamás: la profunda confianza en quienes, muy en el fondo, somos. Gracias por tu conciencia, a pesar de todo…

Los cimientos de cualquier grupo humano que se precie como tal, se forjan en actitudes como la de esta mujer, esta persona... Cualquier sociedad en condiciones, se vertebra con la puesta en práctica de valores como los que ejemplifica María, y su entorno más cercano, ahora…

Como ya dije, no es fácil seguir poniendo palabras a personas y acciones así. Quizá nos queda el invitaros a que aprendamos a actuar y pensar más acorde a quienes, en el fondo, somos. Mírense por ahí dentro; respetémonos más y no nos asustemos, ya que más que temer, hay cosas que hemos de comprender, aún... Y no son pocas…

La grandeza de María, es la luz que arroja sobre muchos de nosotros. De lo que actualmente somos, y de lo que podríamos llegar a ser, tanto para bien, como para mal:

Pero podemos elegir, y de hecho, lo hacemos cada día…

Démonos cuenta…

Y aprendamos…

Su sencillez y fuerza, es el calor humano que tanto necesitamos recordar, y practicar, cada día. Calidad y calidez humana. La misma que transmite esta mujer, y recibe de las personas que ahora intentan arroparla estando cerca, apoyándola de corazón, en conciencia y consecuencia.

Así también es este mundo, esta vida, cada día… Con sus días y sus noches... su luna, y ese sol… siempre los mismos, siempre ellos…

 Siempre uno y el mismo corazón..: GRACIAS POR TU SOL, MARÍA…

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