Frágil (A María Betanzos)
El Latido

Frágil (A María Betanzos)

Como el fino vidrio de Murano, grácil en sus formas, atrevido, bello, efímero. Así somos, como la flor que asoma sus pétalos a un sol inclemente. Belleza a cambio de nada, aún la belleza más simple, sigue siendo bella...(SEGUIR LEYENDO...)

Antonio Baeza | 24 nov 2019

Como el fino vidrio
de Murano, grácil en sus formas, atrevido, bello, efímero. Así
somos, como la flor que asoma sus pétalos a un sol inclemente.
Belleza a cambio de nada, aún la belleza más simple, sigue siendo
bella.

Somos bellos en el
abrazo y en el beso, en la unión universal que nos ha traído hasta
el minúsculo espacio que ocupamos en el orbe. Somos bellos en el
amor y en la sonrisa, aún en la serena mirada y en la respuesta
airada a lo monstruoso. Combatir el odio, también nos da belleza.
Espantar al miedo, nos hace bellos. Superar las crisis inevitables en
la vida, nos hace florecer, devolver parte de la luz y el color que
la vida nos ha regalado.

Seguiremos siendo
frágiles, porque nuestros cuerpos lo son, porque nuestros
pensamientos tienen fecha de caducidad en la frágil memoria que nos
ha sido otorgada. Será frágil nuestro leve paso por el mundo; se
harán añicos los recuerdos, cada vez, más minúsculos; hasta
regresar al Todo, del que nos hemos desgajado buscando una efímera
identidad. Cuanta belleza subyace en la existencia!Cuanta más en
quienes habéis tenido el privilegio de dar la vida.

En qué momento una
persona se convierte en el monstruo asesino de lo bello? En qué
momento deja de ser persona? Podemos buscar las excusas que queramos,
todos estamos expuestos a los mismos condicionantes. Qué hace a unas
personas diferentes a las otras? En qué lugar se introduce el veneno
de la posesión? En qué lugar se otorga el derecho a invadir el
espacio de otra persona? En donde se adquiere el poder sobre la vida
o la muerte?…

Por supuesto que la
libertad de elección es un privilegio, demasiado privilegio para
quien no sabe discernir entre el bien y el mal, para quien no tiene
conciencia del dolor, para quien es infame para con sus seres
cercanos, sus amigos, vecinos, sus comunes.

Nuestra alternativa
es la vida, el ejemplo está en vivir y aislar a esos monstruos,
dejarles relegados al pasado; el triste pasado de la historia de la
humanidad; de esa humanidad en periodo de pruebas.

Seguir adelante, la
frente alta o baja, según afrontemos el día a día; este tiempo es
presente, el regalo que no hemos pedido en ningún momento; siempre
pensando en el futuro. Hacer el presente, es hacer el regalo de
nuestra vida; vivirla como si cualquier leve brisa pudiera hacernos
trizas. Recordemos que somos frágiles, admirablemente frágiles.

Es momento, mientras
la vida nos asiste, de embellecer cuanto nos rodea; luego, no seremos
más que trozos del ser que fuimos. Ahora, las que estamos en éste
trance, nos lo debemos, porque se lo debemos a la memoria de quienes
han vivido con nosotras. Por aquellas personas que nos pusieron la
fragilidad, su fragilidad, al alcance de nuestros abrazos. Quienes
fueron receptoras de nuestros besos, de nuestras frustraciones y
nuestros momentos de calma. Las que tuvieron su corazón abierto a
nuestras necesidades de amor, las que dieron el ejemplo de vivir la
belleza de la proximidad y el contacto entre seres humanos. No
podemos apartarnos de las personas sensibles, las que tenemos miedo
de tocar por no hacerles daño, debemos estar tan cerca de ellas como
sea posible, sin invadir espacios que no nos sean permitidos,
aceptando los tiempos que cada cual dispone; para ello, basta con
observar, con tener paciencia, con vestirse con la piel del otro.
Todas tenemos mucho que aprender, mucho que crear, mucho que crecer,
y florecer como seres humanos plenos.

Reside la belleza en
la sencilla margarita? Es bella la mirada que se posa en la nube, en
la montaña, en la mar; es bella cuando se deja ir el corazón en
ella. Somos nosotras las que ponemos belleza, dejemos a un lado a los
seres que rompen la armonía de la raza humana, aquellos a los que
les viene grande el calificativo de SER HUMANO. Normalicemos la
quietud, la calma, la sensatez, la suavidad, el abrazo y la caricia.

Cada instante
vivido, es un instante de belleza si sabemos darle un sentido; si,
como el vidrio de Murano, recibe la forma adecuada, el color
requerido.

Por supuesto que el
dolor existe, mientras existan los monstruos que lo crean, mientras
existan condicionantes de la vida; esa frágil vida siempre pendiente
de un hilo; el hilo de la belleza.

(A María Betanzos)

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