LOS PRESCINDIBLES
El Latido

LOS PRESCINDIBLES

Filosóficamente, no se puede partir de premisas falsas para llegar a conclusiones ciertas, lo podemos entender hasta por la cuenta de la vieja. Si negamos la mayor, lo demás huelga, ya entraremos en éste aspecto de lo que nos concierne. Se hablaba de que el sistema había colapsado, de esto no hace mucho, para quienes tengan memoria. Aún recuerdo la imagen en las redes sociales ?Fallo de sistema, reiniciar?, o algo muy similar. Hablábamos de un fin de ciclo y éramos conscientes de que las cosas iban a cambiar drásticamente, quisieran los poderes o no. ...(SEGUIR LEYENDO...)

Antonio Baeza | 1 ago 2020

Filosóficamente, no se puede partir de premisas falsas para llegar a conclusiones ciertas, lo podemos entender hasta por la cuenta de la vieja. Si negamos la mayor, lo demás huelga, ya entraremos en éste aspecto de lo que nos concierne.

Se hablaba de que el sistema había colapsado, de esto no hace mucho, para quienes tengan memoria. Aún recuerdo la imagen en las redes sociales “Fallo de sistema, reiniciar”, o algo muy similar. Hablábamos de un fin de ciclo y éramos conscientes de que las cosas iban a cambiar drásticamente, quisieran los poderes o no. Comentábamos que los poderes económicos dominaban los medios y al poder político; no es algo que podamos olvidar. Decíamos que gobernaban los mercados, de lo que teníamos pruebas evidentes. También comentábamos que el planeta Tierra era finito; el poder económico era consciente de ello; cuentan con los analistas más cualificados, se lo pueden permitir. Hemos llegado a un contexto que exige tomar medidas drásticas y las van aplicando progresivamente; aquí aparecen las profesiones imprescindibles, a las que hemos aplaudido sistemáticamente en reconocimiento a su labor en plena expansión de la pandemia. Hemos aplaudido también el poder regenerador de la naturaleza, comprobado en los meses de confinamiento, es evidente que se ha producido una recuperación medioambiental en todo el planeta, no es discutible.

Sin salir de plano, hace mucho tiempo que se viene alertando sobre el crecimiento sin límites de la humanidad; se nos ha ido limitando, a las sociedades más avanzadas, la procreación; exceptuando a los que ocupan las altas esferas de las mismas; para ellos no existen restricciones, como siempre. Para los prescindibles quedaron los métodos anticonceptivos, las operaciones de vasectomía y otras lindezas por el estilo; ellos no tenían necesidad de asegurar un número determinado de hijos a los que proporcionar un futuro, los demás estábamos obligados por las circunstancias. A pesar de todo, éramos demasiados a los que alimentar y los avances técnicos en ese aspecto, dejaban bastantes interrogantes en el aire. Una vez más, los pobres hacíamos de conejillos de indias para los poderosos; mientras, sus experimentos envenenaban tierras, ríos, mares y atmósfera; pero lo hacían por nuestro bien. Las soluciones apuntaban a una reducción de la producción y, con ello, una reducción de la demanda; o lo que es lo mismo, reducción de habitantes planetarios. Casualmente, cuando se levanta la liebre de que es necesario cuidar nuestro planeta, cuando se empieza a tener conciencia de la necesidad de parar las industrias contaminantes, de revertir la producción de plásticos, de acabar con los combustibles fósiles,...Aparece un virus que les va a arreglar las cosas, a los de siempre, a los prescindibles se nos empieza a hacer cuesta arriba la existencia. Se nos ha mantenido confinados más de dos meses, el miedo sembrado podía haber acabado con nosotros; lo ha hecho en determinadas personas más sensibles; pero no ha sido suficiente, no han sido suficientes las personas muertas en las residencias; más del 80 % del total de fallecidos por Covid en España, tenían más de 80 años y el resto, otras patologías añadidas. Pero se ha confinado indiscriminadamente y lo hemos asumido como algo propio, como lo más natural y sin rechistar; porque así lo dictaba nuestro gobierno y, dicen otros, el sentido común. Han logrado aislarnos, parando el golpe de los movimientos sociales que les amenazaba seriamente el status. Ahora juegan a seguir secuestrando nuestros derechos y libertades, ya no tienen que poner excusas, puesto que el miedo sembrado les otorga ese poder de controlarnos (muchas personas lo piden a voz en grito).

El cuento aún no ha terminado y seguimos sobrando muchos; el virus no ha resultado tan letal como parecía en un principio, así las cosas, tendrán que seguir robándonos la libertad, obligándonos a enfermar, controlando nuestros pasos para culpabilizarnos. Es el momento para que me dediquen el epíteto de moda: “Conspiranóico”. No me importa, lo siento; pero creo tener suficientes evidencias de que asistimos al derrumbe de un sistema y que el sistema mismo se defiende de quienes le resultan incómodos. Han empezado con lo fácil, exterminar a los ancianos y a los enfermos previos. (Recuerdan lo que sucedía en Esparta?). Aún así, y mediante el bombardeo constante en los medios de difusión; seguimos creyendo que nos aman, que velan por nuestra salud y por nuestro bienestar. Lo creen ustedes? Salud respirando con la boca y la nariz tapadas? Salud impidiendo que nos abracemos a los seres queridos? Salud limitando nuestros espacios? Salud matando nuestra sonrisa? Salud impidiendo nuestra forma de vivir? Salud encerrados en una burbuja?

Seguimos sobrando más de la mitad de la población planetaria; por supuesto que los poderes van a propiciar nuestra extinción para garantizarse la pervivencia; ellos pueden y son imprescindibles; nosotras, no.

En el plano personal, he venido manteniendo un perfil bajo en los últimos tiempos. No he querido intervenir demasiado en las acciones que se venían realizando dentro de los diversos grupos a que pertenezco, me he mantenido un tanto en la distancia y me he permitido observar los vaivenes de la masa social que hemos creado en los diversos grupos. Hay una similitud en todos ellos; trabajan 4 y miran 20. En los momentos que atravesamos sería propicio lanzar un “Sálvese quien pueda!”; pero no soy de ese tipo de personas. Tampoco estoy dispuesto a seguir dando la cara por nadie que no asuma sus responsabilidades con respecto a los problemas que nos acucian. Y, en definitiva, hay demasiada vida dentro de mi propia vida como para exponerla innecesariamente. Bajaré, un poco más, mi perfil de actividades; ya digo que tengo mucho por lo que moverme sin necesidad de ir en grupo y, además, debo ser muy exigente con las personas que me acompañen en éste camino.

Y para terminar que no quiero alargarme más, volviendo a la premisa a que aludía al principio. Para determinar que se ha descubierto un virus, hay una serie de normas que seguir; a estas normas se les conoce como Protocolo de Koch; es algo que los científicos han venido acatando hasta la irrupción del Covid 19; saben ustedes que éste virus no ha pasado éste protocolo aceptado por la OMS y de obligado cumplimiento para cualquier científico?

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