PIN PARENTAL O PIN NEANDERTAL
El Latido

PIN PARENTAL O PIN NEANDERTAL

Temeroso el hombre de las cavernas de que sus hijos pudieran evolucionar inventaban toda clase de pines y chinchetas que ponerles en las ruedas, que serían inventadas mucho más adelante. El verdadero temor que anidaba en aquellos minúsculos cerebros, era la emancipación de los hijos, el no saber que responder a aquellos bichitos nacidos en el núcleo familiar; que las hijas habidas fueran a pedir los mismos derechos que los hijos; que hubiera quien eligiera en libertad amar a alguien de su mismo sexo. Eran tan machotes, que estaban cagados de miedo; pero claro, no podían confesar que las manchas marrones de sus taparrabos, no eran producto de las caguetillas que les producían los vértigos de la modernidad, el desconocimiento del futuro; la libertad de las progenies que habían de sucederles...(SEGUIR LEYENDO...)

Antonio Baeza | 18 ene 2020

Temeroso el hombre de las cavernas de que sus hijos pudieran evolucionar inventaban toda clase de pines y chinchetas que ponerles en las ruedas, que serían inventadas mucho más adelante. El verdadero temor que anidaba en aquellos minúsculos cerebros, era la emancipación de los hijos, el no saber que responder a aquellos bichitos nacidos en el núcleo familiar; que las hijas habidas fueran a pedir los mismos derechos que los hijos; que hubiera quien eligiera en libertad amar a alguien de su mismo sexo. Eran tan machotes, que estaban cagados de miedo; pero claro, no podían confesar que las manchas marrones de sus taparrabos, no eran producto de las caguetillas que les producían los vértigos de la modernidad, el desconocimiento del futuro; la libertad de las progenies que habían de sucederles.

De los que contaban con más de dos neuronas en su espacio craneal; siempre una al menos de ellas en perpetuas vacaciones; había pocos y, la mayoría de ellos se dedicaban a hacer chapuzas a domicilio, que sellaban con el excremento sobrante de chapuzas anteriores. Bien pues, estos señores, acostumbrados a saltarse a la torera, cualquier norma que hubiera fijado el clan cavernario; dispusieron que no se les podía enseñar a los hijos más que los que los padres permitieran. Así se cargaban de una vez la libertad de conocimiento, el derecho de los hijos a elegir otras opciones distintas a las predeterminadas por los padres, se les sometía a la autoridad paterna.

Con el tiempo se fueron aclarando las cosas, se admitieron avances superando miedos y estructuras arcaicas; pero los de las pocas neuronas, siguieron existiendo e insistiendo en sus ideas inexistentes; porque una sola idea es la carencia de ellas. Acabaron por atravesar las barreras del tiempo y resurgieron no hace mucho en el solar patrio, declarándose desde su aparición, redentores de la humanidad y preclaras mentes en un denigrado medio como era la política. Llenaron de banderas todos los rincones posibles y alguno imposible. Taparon las bocas de los voceros mediáticos y usurparon la débil democracia que les daba cobijo, en medio de la inoperancia de políticos y justicia; más atentos, unos y otros, en ver quien la tenía más larga (la lengua, la mentira, la p...a?). Dados los pasos necesarios, merced a la escasa formación política de la ciudadanía y el desinterés de políticos y jueces, por defender la democracia real; de la que aún andamos muy lejos. Algunos medios muy bien pagados y mediocres voceros de los de neurona y media, se dieron el beneplácito de poseer la verdad absoluta, aunque para ello tuvieran que urdir las peores mentiras, fabricar los escenarios más increíbles o pasar el Rubicón; todo daba igual si conseguía colarse el virus del miedo. Inocular éste virus resultaría fácil en una población tan expuesta a infectarse, como las de Andalucía o Murcia. Ahí establecerían sus nuevos clanes cavernarios y apagarían todas las luces a la evolución. La tierra volvería a ser plana, volvería la Reconquista, volverían señores bajitos con bigotito y voz aflautada, volvería a reír la Primavera.

Consumados los hechos, vuelven los años del blanco y negro, de las banderas amarillas y colorás, el yugo y las flechas, los señoritos a caballo y el Mar Menor muerto muertísimo. Las escuelas crucificadas con crucifijo o por no tenerlo, las flores a María y los Santos Inocentes (más inocentes que nunca); “milana bonita”. Quien maneja mi barca que a la deriva me lleva? “El único partido en democracia que tiene varias causas abiertas en Fiscalía por presuntos delitos de incitación al odio es el mismo que defiende la libertad de los padres de sacar a sus hijos de clase cuando en estas se hable de derechos humanos.” (Violeta Assiego Diario.es). “No me gusta que a los toros te pongas la minifalda” (Manolo el del carro).

El circo ha comenzado, ahora los payasos llorarán en sus carromatos, han entrado en escena los neandertales; tenemos lo que habéis votado la mayoría sumado a la indignidad de los elegidos. Ahora a quejarse cuatro años y a perder un tiempo, que hubiera sido precioso, para conseguir que nuestros hijos encararan un futuro en libertad y conocimiento. La verdad nos hace libres, vuestros votos nos hunden en la ciénaga de la prehistoria. No hay bandera tan grande que tape la vergüenza que producís a la naturaleza.

Nuestro, genio sale a la luz cuando defendemos la verdad, aunque tengamos que superar el miedo que nos inoculan las instituciones. Pero seguís agachando la testuz, acomodando el yugo a vuestro cuello, gritando un VIVAN LAS CAENAS!; que rompe el derecho a la paz, a la igualdad, a la concordia. Asumís vuestra sumisión al poder económico, al poder eclesiástico, a poderes que se imponen por la fuerza y no por sus ideas, no por la bondad que comportan para las mayorías. No os importan las mayorías de las que, queráis o no, formáis parte.

Los Chupacirios que mean agua bendita, no deberían salir de las iglesias, los monasterios ni los conventos. Nadie los ha llamado, sólo el poder económico quien los necesita para sembrar diferencias, confrontaciones, miedos. No debieran haber salido de sus cuevas, por el bien del planeta.

Neandertales y Chupacirios han formado una comunidad resuelta a reconquistar lo inconquistable; donde no existió conquista, no puede haber reconquista; donde no hubo reconquista, no puede volver la reconquista. Mientras los chimpancés se organizan para obtener comida, ellos siguen negando la existencia de la diversidad, todo lo que no está planchado y uniformado les huele extraño; el miedo anida en sus exiguos cerebros.

No llueve, es que los Neandertales están meando!

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